Jornada Académica “Cuidado y acompañamiento ante el duelo perinatal
Acompañar el duelo perinatal también es una forma de cuidar.
Hay momentos en los que la atención médica va más allá de los tratamientos. Escuchar, respetar el dolor y estar presentes ante la pérdida de un bebé son parte de una atención humana y digna.
Con esta mirada, el Hospital Gineco Obstétrico Pediátrico de Nueva Aurora Luz Elena Arismendi desarrolló la Jornada Académica “Cuidado y acompañamiento ante el duelo perinatal: un desafío para los servicios de salud gineco-obstétricos”, un encuentro para reflexionar sobre el papel de los profesionales de la salud frente a una de las experiencias más difíciles que puede atravesar una familia.
Durante la jornada, la Dra. Paulina Castillo compartió los avances y desafíos de la implementación del Código Mariposa en nuestra institución; la Psic. Glenda Villamarín abordó el duelo perinatal, el trauma psicológico y la prevención del daño evitable; mientras que la Dra. Mercedes Díaz profundizó en la importancia del confort, la dignidad y el acompañamiento cuando la curación ya no es posible.
La mesa redonda permitió escuchar distintas perspectivas sobre el duelo anticipado, el apoyo psicológico y social, el cuidado neonatal y las decisiones bioéticas. La Dra. Cristina Orbe hizo énfasis en una necesidad que muchas veces pasa inadvertida: preparar emocionalmente a los profesionales y cuidar también de quienes acompañan el sufrimiento de otros.
Uno de los momentos más significativos fue el testimonio de Leida Mejía, mamá de José Andrés, quien compartió su experiencia y nos recordó que detrás de cada pérdida hay una historia, una familia y un amor que permanece.
Vanessa Santin, líder del Servicio de Salud Mental, recordó que, incluso cuando los esfuerzos terapéuticos no logran el desenlace esperado, la responsabilidad de los equipos de salud continúa: aliviar el sufrimiento, comunicar con honestidad, preservar la dignidad y acompañar a las familias.
Por su parte, el Esp. Patricio Cartuche, director asistencial, destacó que la atención no depende únicamente de los medicamentos o la tecnología. También está en una mirada comprensiva, en el respeto, en la empatía y en ese abrazo oportuno que puede brindar consuelo cuando las palabras no alcanzan.
Esta jornada nos deja aprendizajes, preguntas y, sobre todo, el compromiso de seguir construyendo una atención que reconozca la vida de cada bebé, respete los tiempos de cada familia y comprenda que el acompañamiento no termina con la pérdida.
Agradecemos a los profesionales, ponentes y familias que hicieron posible este espacio de aprendizaje y reflexión.
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Porque hay vidas que, aunque breves, dejan huellas para siempre. Y hay familias que necesitan ser escuchadas, comprendidas y acompañadas.




















